dimecres, 27 de juliol de 2011

dimecres, 13 de juliol de 2011

PSICOLOGÍA y CINE. 6. Especismo.



Revisito Planet of the Apes (1968), la versión de Franklin J. Schaffner, inspirada, claro está, en la novela de Pierre Boulle y, como premisa al tema y mensaje: ¿qué es ser un humano?, plantea cuestiones psicológicas que quizás pasen inadvertidas. 
Esta película es más que un simple ejercicio de darle la vuelta al asunto de la superioridad -teórica y relativa- de los humanos frente a otros animales (sólo lo aceptaría si fueran los animales "inferiores" los que nos clasificaran así). El film sesga hacia la agentividad, esa característica psicológica de atribuírle referentes humanos a otros animales y, especialmente hacia el especismo: ¿qué es ser humano? ¿es ser racista con otras especies -especista-?. 
Sería el tema de la película, pero acaso ¿no cae la propia película en un especismo latente, en un racismo antisimio?. Los simios, a pesar de ser una civilización desarrollada, son casi todos malvados. El guión, manda. Condenando el antropocentrismo, Schaffner queda prisionero del mismo. 
Claro está, que es propio de algunos humanos el especismo y, al darle la vuelta a la premisa, la película cae en el propio especismo. ¿Habría sido posible otra vuelta de guión, que tampoco se vislumbra en posteriores entregas/versiones?.
Se dirá que es ciencia ficción, pero la coherencia  me puede y cuestiona que otros datos del film asoman a la confusión: los simios de este "planeta" hablan. Neuroanatómicamente y filogenéticamente el habla ha sido posible  gracias a que el cuello y la faringe se hundieron más abajo en la garganta; en los simios como los de estos personajes, la via nasal está directamente conectada con los pulmones (la estructura del simio hace imposible que éstos se atraganten), no disponen de epíglotis, con lo cual difícilmente si se  mantiene la ergonomía del chimpancé, podrían hablar. La evolución del habla está ligada a otros avances, como el desarrollo del pulgar: los simios aunque disponen de pulgar oponible, carecen de la capacidad de la pinza, como en la película (y los humanos)... 
Se dirá que es ciencia ficción y que la ficción le puede a la ciencia. ¿Excusa?. Pero es cuando la ficción justifica a la ciencia y viceversa, que no hay lugar a dudas. 
Schaffner se despistó en la psicología y en la neuropsicología. Y se entiende, porque el quid de la cuestión de la historia desorienta al más centrado por la pasión de tener una hipótesis potente.

dimarts, 5 de juliol de 2011

Cuento brevísimo. El milagro.

David:   En este lugar se producen milagros.
Samuel: Es verdad!. Se ha producido un milagro!.
David:   Yo no lo he visto. ¿Qué te ha ocurrido?
Samuel: Nada. Es que no necesitaba nada.