dimecres, 25 de maig de 2011

PSICOLOGIA y CINE 4. ¿Qué vemos?



Disponemos de serie de un cerebro con importantes prestaciones. Una gran ventaja, pero también un inconveniente: a mayor oportunidad de operar, más energía se gasta y, en consecuencia, más riesgo de error. Ante este prodigio de cerebro evolucionado, la propia mente ofrece soluciones: la restricción de la atención: Nuestro ojo, se autolimita en la gama restringida del espectro de ondas electromagnéticas para no sobrecargar de información el cerebro (vemos del rojo al violeta, no el ultravioleta). 
Menos datos que gestionar supone menor gasto de energía. Pero es cuando aparecen las trampas!. Somos ciegos a ciertos detalles de lo que vemos. Resultado: Fijamos la atención en el interés central  (lo imprescindible) y discriminamos el interés marginal. 
Un ejemplo claro en el cine es Pulp Fiction. Tarantino y su ayudante de script  (o mejor dicho, sus mentes) discriminaron el interés marginal: cuando los personajes están en el bar, el cigarrillo aparece y desaparece, el hielo de la Coca-Cola (y la pajita) viene y va, entre otras cosas (impactos de disparo antes de que se produzcan, etc.). Víctimas del ahorro energético del cerebro. 
Pero igualmente en el cine, hay quién juega con la discriminación del interés marginal de los espectadores: David Fincher, director de El club de la lucha utiliza el mismo mecanismo que el personaje Tyler Durden (Brad Pitt) que tiene la costumbre de insertar fotogramas porno. Observemos la escena final, cuando la explosión de los edificios... aparece un pene. Si algún/a espectador/a se da cuenta, es que su cerebro prescinde del ahorro y dispone de una gran atención para fijarse en la información de interés marginal. Ah, esos pequeños detalles que tanta energía nos cuestan...

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